De los escritos de la grandeza,
por Corven Icenail, Señor de los Lobos.
Últimamente he estado sintiendo cada vez mas cerca a los ponzoñosos colmillos de la vejez, inundando todo lo que creo, convirtiéndolo en no mas que una sarta de frases que cualquier tarado no tardaría en calificar de inmaduras...
Ésta palabra en particular no deja de asolar mi mente cada vez que pienso en ella. Con fruición, yo recuerdo siempre lo bajo y rastrero el tan solo creer que los años lo otorgan todo. Como leí en un interesante texto de un amigo y colega "Envejecer es obligatorio, crecer es opcional".
Pensando en esto muchasveces nos vemos atrapados por una confusión sin objeto, que nos lleva saolamente a un punto el cual ni vemos bien ni veremos bien nunca.
La creación del arquetipo del anciano sabio es completamente estúpida. No vemos siquiera la verdaderadefinición que encararía la sabiduría.
¿Qué es esta, al fin y al cabo?, ¿un simple manojo de datos al servicio de nada?, ¿o un creciente conjuntode información preconcebidae inútil?, ¿ no podria ser quizá algo de información honesta? ¿algo de inocencia creativa? Dicen de la madurez que es netamente saber que hacer frfente al mundo. Pues bien, esto puede ser simplemente una forma de hacer predecibles las cosas.
Crecemos, nos desarrollamosy seguiremos viendo las cosas como se traducen en trasfondo. No simplemente terminaremos haciendo un desglose analítico que nos otorgue supuesta superioridad. Lo que quiero decir es, dominar el mundo no es observarlo con un lente. Dominarlo es caminar a través de él a su antojo.
Y juventud y lozanía pueden hacerlo mejor que el achaque de un sobrador ente "maduro".
Y juventud puede hacer temblar de TEMOR A DIOS...
Desde el infierno, Corven Icenail al filo del lunes 17 de Noviembre del 2008.
(recorte de la revista "Mi Nomine", Noviembre 2008)
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